Domingo 26 De Agosto De 2018 |

Domingo 26 De Agosto De 2018



Tema — Cristo Jesus

Texto De Oro : El Apocalipsis 1 : 5, 6



Jesucristo, el testigo fiel, nos hizo reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; a Él [sea] la gloria y el poder por siempre jamás.




PDF Download:


Audio:

Also available on YouTube or SoundCloud

████████████████████████████████████████████████████████████████████████


Lectura Alternada: El Apocalipsis 19 : 11-16


11     Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, y en justicia juzga y pelea.

12     Y sus ojos [eran] como llama de fuego, y [había] en su cabeza muchas coronas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo.

13     Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

14     Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio.

15     Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones; y Él las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

16     Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.



Leccion Sermon



La Biblia


1. Malaquias 3 : 1-3

1     He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá repentinamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el mensajero del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, dice Jehová de los ejércitos.

2     ¿Y quién podrá resistir en el día de su venida? o ¿quién podrá mantenerse en pie cuando Él se manifieste? Porque Él [es] como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

3     Y Él se sentará como refinador y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los refinará como a oro y como a plata, para que ofrezcan a Jehová ofrenda en justicia.

2. Lucas 4 : 1-15, 22-41

1     Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto

2     por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días; pasados los cuales, luego tuvo hambre.

3     Entonces el diablo le dijo: Si eres el Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

4     Y Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.

5     Y le llevó el diablo a un monte alto, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.

6     Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me es entregada, y a quien quiero la doy.

7     Si tú, pues, me adorares, todos serán tuyos.

8     Y respondiendo Jesús, le dijo: Quítate de delante de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.

9     Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo;

10     porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;

11     y: En [sus] manos te sostendrán, para que no tropieces tu pie en piedra.

12     Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

13     Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él por un tiempo.

14     Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y salió su fama por toda la tierra de alrededor.

15     Y Él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

22     Y todos daban testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es Éste el hijo de José?

23     Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaúm, haz también aquí en tu tierra.

24     Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.

25     Pero en verdad os digo [que] muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, en que hubo una gran hambre en toda la tierra;

26     pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda.

27     Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

28     Y cuando oyeron estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;

29     y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.

30     Pero Él, pasando por en medio de ellos, se fue.

31     Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los sábados.

32     Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

33     Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,

34     diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

35     Y Jesús le reprendió, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.

36     Y todos estaban asombrados, y hablaban entre sí, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? 37 Y su fama se divulgaba por todos los lugares contiguos.

38     Y levantándose, salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón estaba con una gran fiebre; y le rogaron por ella.

39     Y acercándose a ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.

40     Y a la puesta del sol, todos aquellos que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a Él; y Él ponía las manos sobre cada uno de ellos, y los sanaba.

41     Y también salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres Cristo, el Hijo de Dios. Pero Él [les] reprendía y no les dejaba hablar; porque sabían que Él era el Cristo.

3. Mateo 21 : 12-14

12     Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

13     y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada, mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

14     Y los ciegos y los cojos venían a Él en el templo, y los sanaba

4. II Timoteo 4 : 1 (to 2nd ,), 2, 22

1     [Te] requiero, pues, delante de Dios, y del Señor Jesucristo,

2     Predica la palabra; insta a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende; exhorta con toda paciencia y doctrina.

22     El Señor Jesucristo [sea] con tu espíritu. La gracia [sea] con vosotros. Amén.



Ciencia y Salud


1. 583 : 10-11

CRISTO. La divina manifestación de Dios, la cual viene a la carne para destruir al error encarnado.

2. 589 : 16-18

JESÚS. El más elevado concepto corpóreo y humano de la idea divina, que reprende y destruye al error y saca a luz la inmortalidad del hombre.

3. 30 : 19-25

Como el ideal individual de la Verdad, Cristo Jesús vino a reprender el error rabínico y todo pecado, enfermedad y muerte —a señalar el camino de la Verdad y la Vida. Este ideal fue demostrado durante toda la carrera terrenal de Jesús, señalando la diferencia entre el linaje del Alma y el del sentido material, entre el linaje de la Verdad y el del error

4. 6 : 29-7

Muchos creen que cierto magistrado, que vivió en la época de Jesús, dejó este testimonio: "Su reprensión es terrible". El lenguaje enérgico de nuestro Maestro confirma esa descripción. La única frase cortés que tenía para el error era: "¡Quítate de delante de mí, Satanás!" Otra prueba aun más evidente de que la reprensión de Jesús era incisiva y pungente se halla en sus propias palabras —mostrando la necesidad de tan enérgica expresión, cuando echaba fuera demonios y sanaba a enfermos y a pecadores. Al abandonar el error se despoja al sentido material de sus falsas pretensiones.

5. 51 : 19-32

Su ejemplo consumado fue para la salvación de todos nosotros, pero sólo a condición de que hagamos las obras que él hizo y que enseñó a hacer a los demás. Su propósito al curar, no era sólo restaurar la salud, sino demostrar su Principio divino. Estaba inspirado por Dios, por la Verdad y el Amor, en todo lo que dijo e hizo. Los móviles de sus perseguidores eran el orgullo, la envidia, la crueldad y la venganza, infligidos al Jesús corpóreo, pero dirigidos contra el Principio divino, el Amor, que reprendía la sensualidad de ellos. Jesús no era egoísta. Su espiritualidad le separaba del sensualismo e hizo que el materialista egoísta le odiase; pero era esta espiritualidad lo que capacitaba a Jesús para sanar a los enfermos, echar fuera el mal y resucitar a los muertos.

6. 52 : 1-10, 29-7

Desde su niñez se ocupaba de "los negocios de [su] Padre". Sus ocupaciones eran muy diferentes de las de ellos. Su señor era el Espíritu; el señor de ellos era la materia. Él servía a Dios, ellos a las riquezas. Sus afectos eran puros; los de ellos eran carnales. Sus sentidos absorbían la evidencia espiritual de la salud, la santidad y la vida; los sentidos de ellos atestiguaban lo contrario y absorbían la evidencia material del pecado, la enfermedad y la muerte. Las imperfecciones e impurezas de ellos sentían la reprensión continua de la perfección y pureza de Jesús. Las acusaciones de los fariseos eran tan contradictorias como su religión. El fanático, el libertino, el hipócrita, llamaron a Jesús comilón y bebedor de vino. Dijeron: "Por Beelzebú... echa fuera los demonios” y es "amigo de publicanos y de pecadores". Esta última acusación era verídica, pero no en el sentido que ellos le daban. Jesús no era asceta. No ayunaba como los discípulos de Juan el Bautista; y, sin embargo, jamás vivió hombre más alejado de apetitos y pasiones que el Nazareno. Reprendió a los pecadores incisivamente y con firmeza, porque era amigo de ellos; de aquí la copa que bebió.

7. 53 : 32-10

Si hubiera compartido las creencias pecaminosas de los demás, hubiera sido menos sensible a esas creencias. Por la magnitud de su vida humana demostró la Vida divina. De acuerdo con la amplitud de su afecto puro definió al Amor. Con la afluencia de la Verdad venció al error. El mundo no reconoció su justicia, porque no la veía; pero la tierra recibió la armonía que su ejemplo glorificado introdujo.

¿Quién está dispuesto a seguir sus enseñanzas y su ejemplo? Todos tienen que plantarse tarde o temprano en Cristo, la idea verdadera de Dios.

8. 448 : 26-30

Si el alumno se adhiere estrictamente a las enseñanzas de la Ciencia Cristiana y no se aventura a violar sus reglas, no dejará de tener buen éxito en la curación. Es Ciencia Cristiana hacer el bien, y nada menos que hacer el bien puede aspirar a ese nombre.

9. 570 : 30-14

Muchos están dispuestos a abrir los ojos de la gente para que vean el poder del bien que reside en la Mente divina, pero no están tan dispuestos a señalar el mal en el pensamiento humano y a desenmascarar los ocultos métodos mentales de los que se sirve el mal para llevar a cabo su iniquidad.

¿Por qué esa renuencia, ya que tal denuncia es necesaria para asegurar que se evite el mal? Porque os aprecia más la gente cuando le habláis de sus virtudes que cuando le habláis de sus vicios. Se requiere el espíritu de nuestro bendito Maestro para decir a alguien sus defectos y exponerse así al desagrado humano por querer hacer el bien y beneficiar a la humanidad. ¿Quién está informando a la humanidad sobre el enemigo emboscado? ¿Es el informante uno que ve el enemigo? Si es así, escucha y sé sabio. Escapa del mal, y señala como mayordomos infieles a quienes han visto el peligro y, sin embargo, no han dado aviso.

10. 452 : 12-17

Cuando el error os enfrente, no escatiméis ni la reprensión ni la explicación que destruye al error. No respiréis jamás una atmósfera inmoral, excepto al tratar de purificarla. Más vale el frugal refrigerio intelectual con el contento y la virtud que el lujo de la erudición con el egotismo y el vicio.

11. 449 : 19-28

El efecto pernicioso de malas compañías se ve menos de lo que se siente. Debiéramos comprender la inoculación de malos pensamientos humanos y protegernos contra ella. La primera impresión hecha en una mente que es atraída o repelida según el mérito o demérito personal es un buen indicador del carácter individual. Ciertas mentes se encuentran sólo para separarse por repulsión simultánea. Son enemigos sin ofensa preliminar. Los impuros están en paz con los impuros. Sólo la virtud es una reprensión para el vicio.

12. 571 : 15-21

En todo momento, y bajo toda circunstancia, vence con el bien el mal. Conócete a ti mismo, y Dios proveerá la sabiduría y la ocasión para una victoria sobre el mal. Si estás revestido de la panoplia del Amor, el odio humano no puede tocarte. El cemento de una humanidad más elevada unirá todos los intereses en la divinidad única.

13. 453 : 6-8

El bien y el mal, la verdad y el error, lucharán en la mente de los alumnos, hasta que la victoria quede del lado de la verdad invencible.

14. 174 : 17-21

El trueno del Sinaí y el Sermón del Monte van tras los siglos y los sobrepasarán, reprendiendo en su carrera todo error y proclamando el reino de los cielos en la tierra. La Verdad está revelada. Sólo es menester practicarla.


████████████████████████████████████████████████████████████████████████


Los tres deberes diarios

como se dan en el Manual de iglesia por Mary Baker Eddy

La Oración Diaria.

Será deber de cada miembro de esta Iglesia orar diariamente: "Venga Tu reino"; haz que el reino de la Verdad, la Vida y el Amor divinos se establezca en mí, y quita de mí todo pecado; ¡y que Tu Palabra fecunde los afectos de toda la humanidad, y los gobierne!

Una Regla para Móviles y Actos

Ni la animadversión ni el mero afecto personal deben impulsar los móviles o actos de los miembros de La Iglesia Madre. En la Ciencia, sólo el Amor divino gobierna al hombre, y el Científico Cristiano refleja la dulce amenidad del Amor al reprender el pecado, al expresar verdadera confraternidad, caridad y perdón. Los miembros de esta Iglesia deben velar y orar diariamente para ser liberados de todo mal, de profetizar, juzgar, condenar, aconsejar, influir o ser influidos erróneamente.

Alerta al Deber

Será deber de todo miembro de esta Iglesia defenderse a diario de toda sugestión mental agresiva, y no dejarse inducir a olvido o negligencia en cuanto a su deber para con Dios, para con su Guía y para con la humanidad. Por sus obras será juzgado, — y justificado o condenado.


████████████████████████████████████████████████████████████████████████