Punto De Vigilancia 9
From 500 Puntos De Vigilancia by Gilbert C. Carpenter, C.S.B. y Gilbert C. Carpenter, Jr., C.S.B.
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9 – VIGILA para que, al haber tenido una bella demostración, no te quedes satisfecho con los resultados humanos y así ceses de hacer un esfuerzo espiritual. Sea lo que sea que retarde nuestro crecimiento espiritual debe ser considerado como el anti-Cristo, incluso si fue el resultado de una demostración científica. Cualquier cosa es el enemigo del Cristo si causa que uno se estanque en el viaje espiritual. La armonía humana que precede a la desaparición de lo humano es un peligro para el estudiante, ya que, si este no vigila, puede ser tentado a aceptar esta condición como una demostración total y completa. Al creer que ha llegado a la meta anhelada, puede estancarse en sus esfuerzos, y así lo “contrario” del Cristo puede convertirse en lo “anterior” al Cristo, el “anti” convirtiéndose en “ante”, y la condición de demostración que precede a la venida del Cristo puede convertirse en el freno más grande de la venida del Cristo.
Si planearas hacer morir a una planta seca dándole mucha agua, la verías florecer en belleza como resultado de tus primeros esfuerzos. Esto podría causar que olvides que habías planeado eliminarla, quizás porque sabías que era venenosa. La naturaleza placentera de su belleza puede convertirse en una tentación. El propósito de la Ciencia Cristiana es proporcionar al sentido humano tal dosis de verdad que este desaparezca, para que quede el verdadero sentido del hombre, destacándose en su pureza, belleza y perfección. Dado que el primer efecto de la demostración sobre el sentido humano es sacar a la luz un sentido humano de armonía, ¡este punto de vigilancia se vuelve importante! La armonía humana es legítima como un fenómeno que apunte hacia el crecimiento, pero no como un punto para detenerse en la jornada espiritual de cada uno. Se dice que la Sra. Eddy dijo a algunos de sus estudiantes en su casa, “No puedo entender por qué ustedes los estudiantes se ponen tan pletóricos, cuando cada día niegan la materia. Es porque la Ciencia les aporta un sentido humano de armonía”.
Si estuvieras derritiendo hielo para producir vapor, no podrías evitar llegar a la etapa de tener agua tibia. Si ejemplificamos que el agua es la mente mortal, el vapor es la Mente divina ilimitada, y el hielo es la mano fría de la discordia mostrada en las fases de sufrimiento, pecado y carencia, entonces es evidente que es el látigo del sufrimiento el que conduce al hombre mortal a buscar el calor del Amor divino para derretir el hielo. Pero cuando el agua está placenteramente cálida, viene la tentación de dejar de hacer este esfuerzo, ya que todo es humanamente armonioso. El estudiante alerta sabe que este es justo el tiempo de esforzarse más que nunca, a fin de obtener tal sentido de la correcta actividad del pensamiento que los límites mortales serán arrojados fuera, y la Mente divina permanecerá como Todo. En tanto es placentero tener el hielo derretido, ¿qué ventaja representa si la meta última no se mantiene en el pensamiento, y el proceso científico no se lleva a cabo completo? ¿Qué valor tiene el segundo grado descrito en Ciencia y Salud, en la pág. 115, si no aceleramos hacia el tercer grado? En la Ciencia Cristiana el verdadero esfuerzo constructivo no se detiene en la armonía humana; comienza con esta. Así, el hielo derretido debería contemplarse como un escalón para convertirlo en vapor.
Los tres grados en Ciencia y Salud están bien ilustrados en la última imagen de Cristo y la Navidad. El primer grado es ilustrado por la sombra oscura de la cruz. Cuando el propósito divino de la cruz se comprende, se pierde el miedo a esta, y se ilumina, hermoseada por los pájaros y las flores. En este punto, sin embargo, se puede volver el anti-Cristo, si el progreso respectivo traído al pensamiento humano por la Ciencia fuera considerado el logro, más que una marca en el progreso espiritual. Cuando se pierde el miedo a la cruz y se percibe su propósito divino, eso no es la meta, sino un medio para el fin. El segundo grado se vuelve el anti-Cristo solo cuando se cree que el propósito de la Ciencia Cristiana es revestir al sentido humano de tal forma que se hace atractivo para la satisfacción humana. El verdadero propósito de la verdad es despertar al hombre de su sueño en la carne, a fin de remplazar la tierra con las cosas de Dios, así el hombre estará satisfecho cuando, y solo cuando, despierte a Su semejanza.