Cómo Apaciguar La Contienda |

Cómo Apaciguar La Contienda

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Seguid lo que es bueno.

Un japonés puede creer que existe un cielo para aquel que muere en defensa de su país, pero el poder de la civilización, que estabiliza y eleva, destruye tales ilusiones y debería vencer el mal con el bien.

Nada se gana peleando, sino que mucho se pierde.

La paz es la promesa y la recompensa de la rectitud. Los gobiernos no tienen ningún derecho a injertar en la civilización la farsa de una incivilizada política económica. La guerra de por sí es un mal, es bárbara, diabólica. La victoria en el error significa derrota en la Verdad. La guerra no pertenece al dominio del bien; la guerra debilita el poder y finalmente debe caer, traspasada por su propia espada.

El Principio de todo poder es Dios, y Dios es Amor. Todo lo que traiga al pensamiento o acción humanos un element opuesto al Amor, nunca es un requisito, nunca una necesidad y no está sancionaLdo por la ley de Dios, la ley del Amor. El Fundador del cristianismo dijo: “Mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”.

La Ciencia Cristiana refuerza los dichos y hechos de Cristo. El Principio de la Ciencia Cristiana demuestra la paz. El cristianismo es la cadena del ser científico que reaparece en todas las épocas, mantiene su evidente correspondencia con las Escrituras y une todos los períodos en el designio de Dios. La obediencia al Primer Mandamiento del Decálogo hebreo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”, es suficiente para apaciguar toda contienda. Dios es la Mente divina. De lo cual surge la secuencia: Si todos los pueblos tuvieran una Mente, reinaría la paz.

Dios es el Padre, infinito, y esta gran verdad, cuando se comprenda en su metafísica divina, establecerá la hermandad del hombre, pondrá fin a las guerras, y demostrará “en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.