Método de Tratamiento Metafísico |

Método de Tratamiento Metafísico

tomado del libro Hojas de Sanidad por


Los síntomas de la enfermedad están bien definidos como perjuros. Ahora bien, un perjuro no es un mentiroso común, sino es un mentiroso astuto y calculador. Algunos lo llaman Sentido Personal, o Mente Mortal, o algún otro apelativo. Es un mentiroso y el padre de mentiras. Mentirosos y sus mentiras y obsesiones todos pertenecen a este supuesto mundo, el mundo caótico y salvaje de la irrealidad. Entonces estas cosas y condiciones que estimamos que existen en el supuesto reino de la irrealidad no existen en ningún lado. Nadie las experimenta y tampoco nadie las conoce.

No es menester destruir o erradicar la enfermedad. Todo el proceso de curación es un proceso de iluminación – una manera de pensar, una aclaración de la conciencia, para llegar a una conciencia que desconoce de la enfermedad y la muerte.

No hay dos mundos; no existen dos mentes, tampoco dos vidas; no hay dos clases de hombre, sino un Dios, una Vida, una Mente, y solamente una clase de hombre. Y este hombre no sabe nada de la enfermedad y nunca ha sabido de ella, porque él es la expresión o el afloramiento de esta Vida auto-existente, que es que sana e integra. El hombre no puede saber nada de la muerte, por la sencilla razón de ser hombre. De la misma manera, él no sabe nada acerca de rayas, porque no es una Cebra.

Solamente hay un sólo mundo, y es un lugar glorioso de abundancia, de seguridad y de gozo. Y solamente existe una Mente, y ésta exclusivamente conoce las cosas de la Vida superabundante. Solamente existe una Vida, y es una Vida celosa, que cubre todo el terreno e insiste en sus derechos, privilegios e invulnerabilidad.

El error ni siquiera es perjuro. Es inexistente. Debemos adoptar una postura de resistencia radical y persistir en ella con expectación. Esto requiere valor, claro, pero usted tiene valor. El valor es uno de las cualidades más notables del hombre. Aqui la vigilancia es importante. Pero usted es vigilante. Acuérdense de la Cebra y el Ñu. (Wildebeest) El Ñu tiene un olfato agudo para percibir la presencia del León, y no permite que el rey de los animales se le acerque y se agazape para saltar. El Ñu ataca cuando el León aún está lejos y lo tumba, mientras la Cebra, engordada y soñoliente, sería una presa fácil. Luego la Cebra fraterniza con el Ñu y disfruta de la protección de su vigilancia superior.

Peligros al acecho, como enfermedades o otras cosas, son intrínsecamente cobardes. Todo lo que hay que hacer, y es considerable, es detectar su inminencia, y adoptar una actitud agresiva, sin flaquear, hasta que estos han sido devueltos a su jungla nativa de la nada. En el reino de la realidad no existe tal cosa como enfermedad. Tampoco la edad. No existe la mortalidad. La Mente divina que no puede ser engañada no puede concebir tales cosas, no puede sentir ni experimentarlas. Solamente debemos permitir los pensamientos de Dios en nuestra mente. Entonces, en lugar de percibir las cosas en una condición limitada, distorsionada, o enferma, veremos las cosas tal como son, en su plenitud y resplendor.

En este mismo momento las estamos viendo. Usted está percibiéndose a si mismo en toda la hermosura del ser. Ya no está llegando, usted ya llegó!