La Subasta del Diablo |

La Subasta del Diablo

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En una ocasión se avisó que el diablo iba a cerrar su negocio, e iba a ofrecer sus herramientas en venta a cualquiera que estuviera dispuesto a pagar su precio. En la noche de la venta todas estaban exhibidas atractivamente, y eran un montón de cosas feas. Malicia, envidia, odio, celos, sensualidad, engaño, y todos los instrumentos del mal estaban exhibidos, cada uno con su precio. Separado de todos estaba una herramienta en forma de cuña, que parecía inofensiva, que daba señas de haber sido usado mucho, y su precio era mayor que cualquiera de los demás. Alguien preguntó al diablo que era. “Esto es desaliento” contestó.

“¿Bien, porque está tan caro?” “Porque,” dijo el diablo, “me es más útil que cualquiera de los otros. Puedo fisgonear y entrar en la conciencia del hombre con esto, cuando no me era posible acercarme a él con ninguno de los otros, y una vez adentro de su conciencia, lo puedo usar con casi todo el mundo, ya que muy pocas personas todavía saben que me pertence a mí!”

“Tu dices que puedes usar este cuña de desánimo con casi todo el mundo – ¿con quienes no lo puedes usar?” El diablo titubeaba por un largo rato y finalmente dijo en voz baja, “No lo puedo utilizar para meterme en la conciencia de una persona agradecida.”

Sobra añadir que el precio del diablo por el desaliento era tan alto que nunca se vendió. Todavía lo tiene, y aún lo está usando.